miércoles, 18 de marzo de 2026

Objetos Perdidos

Objetos PerdidosPuntuación: 


Ficha Técnica

País: Cuba.
Año: 2024
Genero: Novela Rosa.
Subgénero: Psicológica, Ficción, Drama.
Temas: Sueños, Familia, Amor.
Número de Libros: 1


Sinopsis: Giselle lo ha sacrificado todo por un sueño: ser bailarina. Un sueño que parece escapársele. Una agria discusión con su novio y el robo de su bolso, en el que junto con su documentación y teléfono desaparecen también objetos que tienen un gran valor sentimental para ella, la dejan sola y perdida en la ciudad de Barcelona, lejos de su Cuba natal. Su única esperanza para salir de esa situación es dar con un amigo cubano del que sólo sabe que vive en algún lugar cercano a la Sagrada Familia. Durante tres días, Giselle duerme en la calle y vaga por los alrededores de la basílica buscando el modo de recuperar su vida, mientras reconstruye su propia historia familiar y hace balance del precio que ha debido pagar por ese sueño huidizo.




Opinión Personal

Puntuación que le doy:  
La recomiendo: Si
La volvería a leer: Si
Reto desbloqueado: No Aplica.

He disfrutado mucho esta lectura. La composición está bien estructurada, lo que facilita instalarse en el ambiente y en los sentimientos de la protagonista. No es un libro muy largo, pero deja reflexiones potentes.

Me sentí muy identificada con la fijación de Giselle por los objetos de un desconocido. A partir de ellos, construye la posible vida del propietario, su personalidad y su lógica. Esa obsesión también le permite gestionar el caos que atraviesa. A veces, esos hiperfocos, que pueden parecer mínimos o absurdos, son lo que nos mantiene a flote cuando no sabemos cómo enfrentar lo que ocurre dentro de nosotros. Me pareció valioso que la autora lo mostrara con tanta claridad.

Por otro lado, hay un tema que atraviesa la historia: la maternidad. 
Resuena con fuerza la idea de que la maternidad debe ser una elección. La madre de Giselle nunca la deseó, y ese rechazo se percibe en cada interacción: maltrato psicológico, desvalorización, una constante herida sobre su identidad y sus sueños. Una maternidad no deseada deja marcas profundas.

La decisión de Giselle de “intercambiar” a su hija por la posibilidad de seguir su camino puede leerse como egoísta. Sin embargo, también puede entenderse desde otro lugar, no todas las mujeres sienten el deseo de maternar. Permitir que su madre asumiera ese rol desde una elección consciente le daba a su hija una posibilidad distinta de crecer, lejos del resentimiento y de la obligación.

La amistad aparece como un sostén real. El vínculo de Giselle con su amigo es honesto, seguro, sin juicios. Él no cuestiona su decisión y logra leerla incluso en el silencio. Ese tipo de relaciones también construyen vida. A veces, los vínculos más importantes no están marcados por lo romántico, sino por la permanencia y la comprensión. Lo leo desde lo personal, agradecida por Pame, Juli y Tessa, que en este momento me sostienen y me rescatan.

Otro punto relevante es la manipulación emocional. La constante pregunta “¿por qué me haces esto?” desplaza la responsabilidad hacia Giselle y la carga con una culpa que no le corresponde. Ese tipo de dinámicas alejan a las personas de sus propios deseos. Aunque ella mantiene claro su objetivo, ese reclamo la afecta, la desgasta y le resta valor a lo que quiere construir como bailarina. Nadie parece celebrar su esfuerzo ni su felicidad.

También se muestra la realidad de la migración. La búsqueda de oportunidades viene acompañada de hambre, frío e indiferencia. Incluso entre quienes comparten esa misma condición aparece la distancia. El desarraigo se vive en silencio.

Cuando Giselle logra devolver los objetos perdidos, descubre que la vida de su dueño no coincide con la historia que había construido en su mente. Ese contraste recuerda que ninguna vida es completamente legible desde afuera. Lo que ella proyectó fue una forma de ordenarse internamente. Los objetos no contenían la respuesta; solo activaron algo que ya estaba en ella.

Hay un momento importante cuando decide contarle a su hija la verdad sobre su origen. Lo hace desde la claridad: el vínculo no cambia. La verdad no rompe, alimenta.

A pesar de todas las puertas cerradas, por ser mujer, migrante, negra, por la edad, esos días de recorrido y confrontación le permiten reorganizar su vida. Comprende que el camino hacia sus sueños requiere también adaptarse a las condiciones reales. Su relación de pareja no es ideal, pero hay una decisión consciente de permanecer. Amar también es elegir.

Soltar para crecer. Perdernos para encontrarnos. Un cierre humano y honesto.


Angie W. Niconella



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