
Puntuación: ⭐⭐⭐
Ficha Técnica
Autor: Jeffrey Eugenides
País: Estados Unidos.
Año: 1993
Genero: Novela Psicológica.
Subgénero: Suspenso, Melodrama, Ficción.
Temas: Adolescencia, Amor, Suicidio.Número de Libros: 1
Sinopsis: Una aproximación a la nebulosa de la adolescencia a través de la personalidad enigmática de las hermanas Lisbon.
En menos de un año y medio, las cinco hermanas Lisbon, adolescentes entre trece y diecisiete años, se suicidaron. Atravesadas por los hierros de la verja tras haber saltado por una ventana, asfixiadas con la cabeza dentro del horno, empecinadas en el uso de la horca o el cuchillo que abre las venas, murieron una tras otra, obstinadamente suicidas.
Los jovencitos del barrio habían estado siempre fascinados por esas inalcanzables jóvenes en flor, atraídos por esa casa de densa femineidad enclaustrada -la madre era una católica ferviente y moralista que no dejaba que sus hijas salieran con chicos; el padre, profesor de matemáticas dócil y benévolo, aceptaba las muy estrictas normas de su mujer-, y las primeras muertes no hicieron sino ahondar el misterio y el espesor del deseo. Los Lisbon se encerraron cada vez más en sí mismos y en la casa, y los jóvenes los espiaban desde las ventanas del vecindario, trataban de comunicarse con las hermanas poniéndoles canciones por teléfono, estudiaban e intentaban descifrar el hipotético mensaje del encenderse y el apagarse de las luces en las ventanas, contribuían al intrincado tejido de rumores, a la creación de mitologías.
Veinte años después, aquellos mismos adolescentes, ya en la frontera de la mediana edad, intentan desentrañar el enigma de aquellas lolitas muertas que siguen fascinándolos, reconstruyen los hechos, recogen chismes, versiones múltiples y contradictorias, informes de la policía y de los médicos, recortes de periódicos, fragmentos de diarios íntimos, restos de aquel tiempo congelado en la memoria, esa escena ya para siempre inmutable, o tal vez indescifrable, que encierra el misterio de la femineidad, el deseo y la muerte.
Opinión Personal
Puntuación que le doy: ⭐⭐⭐
La recomiendo: No lo sé
La volvería a leer: No
Reto desbloqueado: No Aplica.
Realmente no sé qué opinar de esta historia. No sé si me gustó o no, no sé si debería recomendarla. Me deja en un vacío incómodo. La historia se teje desde el observador publico, pero como mujer, siento intrusiva y dolorosa esa misma mirada.
La narración es entretenida y atrapante, estamos en el afuera observando junto a un grupo de chicos a las magnéticas y enigmáticas hermanas Lisbon. Participamos de ese voyeurismo propio de la época y de la crítica constante hacia la familia. Sin embargo, nunca conocemos el lado opuesto. La historia se construye desde lo visible, lo público, y deja ausente lo esencial: aquello que llevó a estas chicas al límite de su capacidad de aferrarse a la vida.
La idea central es pesada. Estamos hablando del suicidio de mujeres muy jóvenes, y de cómo otros adolescentes, igual de inexpertos y llenos de preguntas, intentan comprender lo ocurrido desde el mito que supone para ellos “ser mujer”. Eso, por sí solo, me parece una apuesta arriesgada y un poco irrespetuosa del autor.
El relato está construido a partir de suposiciones, exageraciones y fragmentos recolectados por estos chicos, que creen conocer la verdad detrás de las ventanas de la casa Lisbon. Hay un trauma evidente en ellos, ya que presenciaron la muerte de estas niñas, y su vida adolescente y adulta queda atrapada en la necesidad de resolver ese enigma, de darle un cierre coherente. Sin embargo, esa obsesión también resulta inquietante, pues recolectan informes policiales, entrevistas, diarios íntimos, fotografías familiares… reliquias profundamente privadas que obtienen cuando los padres abandonan la casa, como si todo eso fuera simplemente desecho.
La mirada de estos muchachos es profundamente problemática, sexualiza y objetiviza a las chicas.
Es llamativo que uno de los que logra estar con Lux concluya que ella no era tan magnífica como la había idealizado, y la abandone, lo que concluye en el castigo de los padres al enterarse. Ese momento es sin duda un punto de quiebre; a partir de ahí, la represión de los padres se intensifica, las chicas ya no van a la escuela, ni a la iglesia, ni siquiera se les ve en las calles.
Aun así Lux empieza a conectar con el mundo a través del sexo con extraños en el techo de su propia casa, tal vez como una protesta o como reto a la autoridad de sus padres. Así pasa de ser una persona a convertirse en un trofeo, alguien que se “consigue” para luego presumir.
También se evidencia cómo la narrativa de la época convertía en espectáculo incluso la intimidad más básica: los intentos de Lux por evitar un embarazo, mediante mezclas absurdas y peligrosas, son observados con morbo, no con preocupación. Los hombres en esta historia son espectadores, pero también cómplices de ese silencio, no cuestionan, no se responsabilizan, no se involucran.
Y eso es lo que más me incomoda: los cuerpos de las chicas, su sexualidad, incluso su menstruación, se vuelven parte de un acto casi circense para el entretenimiento de hombres.
Los padres tampoco logran sostener su rol. Una madre rígida, atravesada por el fanatismo religioso y una visión restrictiva del lugar de la mujer. Un padre ausente, desconectado, refugiado en su trabajo. Dos adultos incapaces de acompañar a cinco adolescentes llenas de preguntas, miedo y necesidad de libertad. Aun así, no puedo evitar mirar su destino con compasión; no debe ser fácil seguir viviendo después de perder a tus cinco hijas.
Después del libro, vi la adaptación cinematográfica de "The Virgin Suicides". Es bastante fiel en estética y contenido, pero me resultó aún más problemática, hay una fuerte sexualización y una romantización de la decisión de las chicas, presentándolas como figuras inalcanzables, casi etéreas, reforzando incluso el peso del término “vírgenes”.
Finalmente, quiero detenerme en algo que sigue siendo vigente: la salud mental. Aunque hoy existe una mayor conciencia, sigue siendo un tema incómodo, lleno de estigmas. Los profesionales de la salud, en lugar de acompañar, muchas veces minimizan o revictimizan. Tienen poca paciencia en la escucha activa y ven al sujeto como un diagnostico.
Hay un fragmento que me impactó profundamente, y que sigue resonando incluso hoy:
—“¿Qué haces aquí, cariño? No eres lo suficientemente grande para saber lo dura que puede ser la vida.”
—“Obviamente, doctor, usted nunca ha sido una niña de 13 años.”
Ese diálogo resume mucho de lo que está mal, la incapacidad de escuchar, de validar y de comprender el dolor ajeno.
¿Tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil?
Recuerda que en la Ciudad de Medellín puedes activar el “Código Dorado”, una línea de atención psicosocial inmediata disponible las 24 horas del día. Se activa llamando a la Línea Amiga Saludable 604 444 44 48, marcando desde tu celular 106 o desde cualquier teléfono al 123. No estás solo(a). Pide ayuda, hablar puede hacer la diferencia.
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