martes, 3 de marzo de 2026

Las Indignas

Las Indignas
Puntuación: 



Ficha Técnica

País: Argentina.
Año: 2023
Genero: Novela Psicológica.
Subgénero: Drama, Terror, Suspenso.
Temas: Trato a las Mujeres, Religión, Distopia.
Número de Libros: 1


Sinopsis: El mundo como lo conocemos ha desaparecido después del gran apagón, guerras por el agua y catástrofes ambientales. Los días pasan de gélidos a sofocantes en cuestión de horas, apenas hay animales ni naturaleza y pocas personas han sobrevivido. En este presente desolador, varias mujeres viven confinadas en la Casa de la Hermandad Sagrada, sometidas a los designios de un culto religioso. Una de ellas cuenta esta historia, escrita a escondidas noche tras noche para que un día alguien sepa todo lo que pasa entre esas paredes: torturas, sacrificios y ceremonias terroríficas en nombre de la iluminación. Se encuentran bajo el mando estricto de la Hermana Superior, por encima de quien solo se erige «Él». ¿Quién es Él? Poco se sabe; nadie puede verlo, pero domina desde las sombras.



Opinión Personal

Puntuación que le doy:  
Contenido: 🎎🔪💔
La recomiendo: Si
La volvería a leer: Si
Reto desbloqueado: Un libro que se desarrolle en el futuro(2/2)

Relato incómodo, brutal, pero profundamente bien escrito. Se detalla sin tabú el abuso, la miseria y la crueldad que transforman la humanidad en algo irreconocible dentro de ambientes hostiles, donde se normalizan reacciones y acciones de un horror casi imposible de asimilar. Es un libro pesado, sí, pero me ha encantado la forma de narrar de Agustina. Te transporta al mundo de la protagonista de manera tangible.

Al inicio, cuando se presenta La Hermandad, pensé que se trataba de una historia ubicada en el pasado. Poco a poco, sin embargo, comienza a revelarse el mundo distópico construido tras el colapso del mundo actual.

La civilización ha caído. Su derrumbe fue lento y estuvo acompañado por inteligencias artificiales que llevaron a quienes detentaban el poder a tomar decisiones pobres, dejando una tierra en hambruna, sin tecnología y con condiciones ambientales apenas suficientes para sostener la vida.

Somos lectores de una historia fragmentada, escrita en papeles escondidos entre ladrillos y rocas por la protagonista. La lectura exige atención consciente para no perder detalles: los relatos se interrumpen a mitad de ideas, frases o incluso palabras, tal vez por interrupciones, falta de espacio o de tinta. Ella escribe con lo que consigue y sobre lo que consigue: barro, vísceras trituradas de insectos e incluso sangre. La escritura se convierte, dentro de esta obra, en un acto de resistencia y rebelión frente a la opresión de la Hermandad.

El escenario es un convento católico ocupado por La Hermandad, grupo de mujeres clasificadas entre elegidas (o iluminadas), siervas e indignas. Todas viven bajo un contexto de deshumanización: son golpeadas, azotadas y mutiladas en nombre de la iluminación. Están dirigidas por la Hermana Superior, quien controla cada aspecto de sus vidas, y por encima de ella está “Él”, figura nunca visible que ejerce como guía hacia esa supuesta iluminación.

Resulta interesante cómo se muestra la esperanza como un apego natural del ser humano para seguir viviendo. El instinto de supervivencia apaga funciones críticas y el miedo ocupa el lugar de la razón. No se cuestiona el sistema porque cuestionarlo sería arriesgar la propia existencia. Sin embargo, esa existencia está plagada de abusos, miseria, engaños, hambre y tristeza. ¿Vale la pena permanecer en una vida así? La religión emerge como respuesta y como sostén: la esperanza de ser elegidas como “santas” para acceder a mejores condiciones y alcanzar la llamada iluminación, que podría funcionar como analogía de la vida eterna prometida por muchas creencias.

La narradora despierta ante la presencia arrolladora de una nueva integrante que aparece golpeando la puerta con desesperación y que es nombrada casi de inmediato como iluminada. Entre ellas nace un amor protector que las impulsa a desafiar las decisiones de la Hermana Superior. Ese amor obliga a la protagonista a cuestionar su mundo y a narrarnos los traumas del pasado que la llevaron a soportar su presente. Es el cambio en su entorno lo que activa la memoria.

La historia es cruda y desgarradora. La muerte de su madre, el refugio entre huérfanos… pero lo que más me tocó, de manera íntima y profunda, fue el episodio del bosque, donde es violada de forma humillante y cruel por un grupo de hombres que, además, le arrebatan a Circe. La muerte de esta me afectó muchísimo por la brutalidad de su ejecución.

Circe llega a ella en medio del caos de la caza de alimentos —ratas en edificaciones abandonadas— y la conecta con el deseo de un nuevo despertar. Caminaban y cazaban juntas. La veía jugar y correr con ojos esperanzados, como si el mundo no estuviera muriendo. Con la inocencia de la infancia, le devolvió un motivo. La llevaba en sus hombros cuando no quería caminar. Dormían juntas. Entre ambas nace esa conexión inexplicable que existe entre una madre y su hija.

Fue desolador para mí porque tengo un pedacito de cielo igual a ella. Veo en sus ojos el sentido de la vida y los secretos del universo. Descubrir que Circe era un gato intensifica esa conexión: el amor hacia mis propios gatos hizo que su muerte fuera aún más devastadora. Ver cómo estos hombres abusaron sin piedad y cómo, incluso en el convento, la protagonista aprendía a hacerse invisible para sobrevivir, fue profundamente doloroso.

Finalmente, descubrimos que ser iluminada significa convertirse en víctima de violación por parte de “Él”. El cuerpo femenino queda reducido a moneda de cambio, a un atributo que no nos pertenece porque un hombre lo decide así, perpetuando el sometimiento. La novela cierra con estas revelaciones: no ofrece un desenlace reparador ni muestra alternativas. Solo expone la descabellada lógica que emerge en un mundo en ruinas.

Cruda. Fuerte. Sin filtro. Sin matices agradables. Pero absolutamente envolvente..


Angie W. Niconella




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