Ficha Técnica
Autor: Han Kang (한강)
País: Corea del Sur.
Año: 2021
Genero: Novela Contemporánea.
Subgénero: Drama, Histórico, Suspenso.
Temas: Guerra, Trauma, Amistad.
Número de Libros: 1/1
Sinopsis: Una gélida mañana de finales de diciembre, Gyeongha recibe un inesperado mensaje de su amiga Inseon: después de sufrir un accidente en su taller de carpintería en la isla de Jeju, ha sido trasladada de urgencia a un hospital de Seúl. Desde la cama, Inseon le ruega que tome el primer vuelo a la isla y se ocupe de su pequeña cotorra antes de que se le acaben el agua y la comida.
Pero, desafortunadamente, cuando Gyeongha llega a Jeju se desata una terrible tormenta de nieve. ¿Llegará a tiempo para salvar al pájaro antes de que caiga la noche?, ¿sobrevivirá al viento helado que la envuelve a cada paso? Lo que ni siquiera sospecha es que algo más oscuro la espera en casa de su amiga.
Allí, la historia enterrada de la familia de Inseon está a punto de salir a la luz a través de los sueños y los recuerdos transmitidos de madre a hija y de un archivo cuidadosamente compilado que documenta una de las peores masacres de la historia de Corea.
Imposible decir adiós, la novela más reciente de la premio Nobel y galardonada con el Médicis Étranger, es un himno a la amistad y un canto a la imaginación, pero sobre todo una poderosa denuncia contra el olvido.
Opinión Personal
Puntuación que le doy: ⭐⭐⭐⭐⭐
Contenido: 💭🎎💣
La recomiendo: Si
La volvería a leer: Si
Reto desbloqueado: No Aplica.
Han Kang me atrapó con un relato vívido y explícito.
Es un libro hermoso en extremo, construido con la delicadeza, el respeto y la minuciosidad que exigen los temas más complejos.
Aunque la trama se proyecta hacia el rescate de la cotorra, lo verdaderamente fascinante es el juego con el tiempo, las introspecciones y la aparición de fantasmas lúcidos y corpóreos. Ese vaivén temporal es un recurso exquisito y atrapante, que mantiene la intriga de principio a fin.
Dentro de los aspectos fundamentales, resalta la amistad: transparente y fuerte. Esas amistades que sostienen, que acompañan en medio de las pesadillas y las emociones de la vida; con quienes basta un té o un silencio compartido frente al abismo de nuestras decisiones. Mientras leía, recordé a mis propios pilares y agradecí su existir (Adri, Eli, Gaby, Juli, Marce; gracias por ser y estar, saludos desde acá). La sororidad entre mujeres es un hilo frágil que merece ser reforzado con esmero.
También me conmovió la fortaleza de las mujeres coreanas, aquellas que enfrentaron la guerra con entereza, que vieron atrocidades y aun así siguieron siendo soporte. Esa resiliencia toca con delicadeza la humanidad del lector y le recuerda cómo, en cada cultura, las mujeres cargan la vida incluso en medio de la devastación.
Toda historia tiene tres versiones: la de un lado, la del otro y la real. Durante años admiré la cultura japonesa e, idealizándola, había pasado por alto sus delitos históricos. Este libro me obligó a mirarlos de frente. Las implicaciones del relato fueron, entonces, más profundas en mi experiencia, me quitó el velo de la fantasía y me recordó que toda cultura tiene también sus demonios. Japón sigue siendo para mí un sueño y un lugar de admiración que espero visitar, pero ahora lo contemplo con mayor claridad y menos idealización.
Al inicio pensé que el relato migraría hacia un estilo similar al Ulises de James Joyce, con descripciones tan detalladas que podrían tornarse tediosas (es un libro muy pesado que nunca terminé y tampoco disfruté). Sin embargo, comprendí pronto que esa riqueza narrativa era necesaria para transmitir el impacto de la guerra: madres muertas con hijos en brazos, familias desgarradas, hombres desaparecidos. Una densidad que duele, pero que construye la memoria.
Finalmente, dos detalles me dejaron aturdida. Primero, realmente pensé que la cotorra lograría salvarse, y encontrarla muerta en su jaula me produjo una tristeza absoluta. Esos sentimientos logrados son evidencia de la conexión que logra la autora con el lector en el relato. Segundo, me queda el sinsabor de los límites difusos en la relación entre Gyeongha e Inseon: ¿Cómo conocía detalles tan íntimos de la familia, como la ubicación de un costurero en un closet privado? El nivel de complicidad parecía traspasar lo normal, y aunque esa ambigüedad otorga misterio, también deja una perturbadora sensación de incerteza, pues no se si esto corresponde a la relación profunda de ambas amigas o a un fallo en la construcción narrativa de la obra.
El título señala nuestra incapacidad de soltar. Nos aferramos a lo que creemos necesario y seguro. Entre los recuerdos de la guerra, de la familia perdida, de las amistades y del amor truncado, Han Kang nos recuerda que, aunque el ayer es indispensable para construir el mañana, no podemos reducir la vida a un cúmulo de memorias guardadas en una caja de cartón. Cargar en silencio con la culpa, sobre todo cuando no nos pertenece del todo, es una forma de condenarse a la inmovilidad.
Angie W. Niconella

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