Puntuación: ⭐⭐⭐
Ficha Técnica
Autor: John Banville
País: Irlanda.
Año: 2019
Genero: Novela Negra.
Subgénero: Histórico, Ficción, Misterio.
Temas: Magia, Corte de Praga, Asesinato.
Número de Libros: 1/1
Sinopsis: Christian Stern, un joven alquimista, erudito y ambicioso, llega a Praga en el amargo invierno de 1599 con la intención de hacer fortuna en la corte del Sacro Emperador Romano, el excéntrico Rodolfo II, sobrino de Felipe II. La noche de su llegada, borracho y perdido, Christian tropieza en el Callejón del Oro, junto al castillo, con el cuerpo de una joven tendido en la nieve. Vestida de terciopelo y con gorguera de encaje, luce en el pecho un gran medallón de oro y un profundo tajo a lo largo del cuello.
Christian entrará al servicio del emperador, quien pronto le confía la tarea de resolver el misterio del asesinato, pero a medida que se acerca a la verdad advierte que su propia vida está en grave peligro. Los lobos de Praga es la más pura esencia del mejor Banville y el mejor Black, y ofrece al mismo tiempo un fascinante retrato de una ciudad mágica y de una época perdida.
Opinión Personal
Puntuación que le doy: ⭐⭐⭐
Contenido: 🔪🎎👑
La recomiendo: Si
La volvería a leer: No
Reto desbloqueado: No Aplica.
Como amo el otoño, sus colores, sus formas y ese aire de misterio que llega con octubre, este año quise vivir de una manera más cercana la Spooky Season. Así que busqué una novela negra para incluir entre mis lecturas, y así llegué a esta historia de Banville, escrita bajo su seudónimo Benjamin Black.
Debo decir que la trama es atrapante, mantiene un suspenso constante que obliga al lector a unir las pistas que se van dejando con precisión casi detectivesca. Fue, sin duda, una lectura entretenida. Tuve varios sospechosos en la mente mientras leía, revocando mis propias teorías con cada giro inesperado de la historia, además de introducirme fácilmente en la vida cotidiana del año 1500.
El autor nos guía a través de la voz de Christian Stern, quien narra en primera persona la historia. A pesar de su formación como erudito, conocimiento y visión de si mismo, carga con el peso de ser un bastardo, condición que explica su fijación por escalar en el poder y ser reconocido como valioso ante los ojos del mismísimo emperador.
Más allá del hilo del asesinato que sostiene el relato, creo que la ciudad de Praga y su atmósfera sombría también se erigen como protagonistas. Es fácil adentrarse en sus callejones, percibir su magia y su decadencia. En esa época, Praga era reconocida como refugio de matemáticos, filósofos, médicos y artistas, conocida incluso como "La Ciudad de la Magia". Pero bajo ese manto cultural existe un velo gris, un aire cargado, maloliente, en el que las personas destilan desconfianza y algunas han perdido el pudor, cometiendo actos obscenos en los lugares menos esperados.
Los personajes reflejan tanto el pulso de la ciudad como el estado mental de Rodolfo II, quien parece divagar entre conspiraciones, alquimia, misticismo y ciencia, oscilando entre la lucidez moral y la completa desconexión de la realidad.
Aunque la literatura permite reescribir la historia con libertad creativa, hay un punto que me dejó un sabor amargo: el trato que la obra da a las mujeres. Es claro que el autor quiso incluir la seducción y los placeres carnales como parte de su trama, pero lo hace cayendo en estereotipos incómodos, disminuyendo la capacidad de dichas mujeres para actuar dentro de la narrativa del libro.
Catalina Strada es retratada como una mujer sin pudor, sarcástica, entregada al lujo y al placer, celosa y destructiva, aunque también inteligente y manipuladora; cuando en realidad los registros históricos la describen como una mujer educada y en extremo prudente. Se nos revela que fue parte ejecutora del crimen principal de investigación, pero con un motivo mundano: los celos.
Sus cómplices tenia razones políticas para actuar y al ser presentada con una personalidad tan fuerte, hubiera deseado que sus motivos estuvieran alienados a dicho carácter.
A Elizabeth Weston, la reduce a un papel casi ornamental: una hija taciturna cuyos versos, según el propio protagonista, son “fríos y poco interesantes”. Sin embargo, esta mujer fue la primera en publicar poesía en una época en la que se creía que las mujeres no debían siquiera saber leer, lo cual debería reconocerse como una hazaña, aunque no se comparta su estilo poético.
Y finalmente, está la sirvienta, una mujer sin lengua por culpa de la estupidez de su hermano, quien “se la cortó para que no hablara, olvidando que un mudo todavía puede señalar”. A ella, el autor la reduce al objeto del deseo morboso del protagonista, quien siente curiosidad por besar el muñón restante de su lengua.
Todas ellas terminan cayendo como amantes de un protagonista que parece irresistible sin hacer mucho para merecerlo. Sus encuentros carnales aunque sirven para la reflexión del protagonista, no son relevantes para el lector, pues la misma historia no nos permite apreciarlo como un sujeto que despierte pasiones, su éxito con las mujeres se debe a la novedad que representa como ajeno a la ciudad.
Entiendo la necesidad de crear drama y personajes humanos, con virtudes, deseos y pecados; pero, como lectora que investiga los contextos detrás de cada obra, me duele encontrar este tipo de tergiversaciones, pues no todo lector se tomará el tiempo de investigar los personajes reales que son llevados a la mente y reconstrucción del escritor, quedándose solo con lo leído.
El propio autor lo reconoce en el apartado final del libro, donde se disculpa por la violencia simbólica con que trató a sus personajes femeninos. Aun así, el gesto no borra el desbalance que dejan sus representaciones.
A pesar de ese desencuentro, concluyo que Los lobos de Praga es una historia entretenida, que trasciende el asesinato inicial para revelar las intrigas políticas y los juegos de poder que, tanto en las cortes de antaño como en los gobiernos actuales, se tejen para mantener el control entre quienes siempre lo han ejercido.
Angie W. Niconella

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